Miel pura de Roble

Perteneciente a la familia Quercus, el roble es un árbol oriundo de zonas húmedas y tierras pardas. Las mayores concentraciones se dan en regiones con alta pluviosidad y de montaña. Sus flores, de aspecto delgado y color amarillo pálido, dan lugar a las consabidas bellotas. Su aprovechamiento apícola comienza en los meses de agosto y septiembre, cuando las abejas mieles inician su laborioso trabajo. Una de las grandes sorpresas que ofrece el mundo de la apicultura es la Miel cruda de Roble, variedad exótica donde las haya, cuya escasa popularidad contrasta con la aclamación general de los nutricionistas, merced a sus incontables cualidades medicinales y terapéuticas.

La primera parte es la libación de los compuestos azucarados existentes en las flores de los robles. Seguidamente estos compuestos, al igual que el néctar de otras plantas y arbustos, son almacenados en las colmenas para ser tratados por las abejas, liberando sobre los compuestos unas enzimas que permiten su maduración. Seguidamente se procede a la retirada de los panales, dejando siempre miel suficiente para que los insectos sobrevivan durante el invierno. Finalmente se retira la cera del panal y se decanta su contenido para, después, proceder a su envasado.

La miel cruda de roble no se obtiene de las flores, sino de los árboles. Su color es más oscuro que el de la miel procedente del néctar de las flores y sus propiedades antioxidantes son superiores. Ofrece una gran resistencia a la solidificación o cristalización.

Características organolepticas

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