Miel cruda de Montaña

La miel de montaña, también llamada miel de sierra en ocasiones,a diferencia de otras, se puede encontrar por toda la península prácticamente, exceptuando quizá parte de la costa del levante.

Se recolecta normalmente a finales del verano; fabáceas, cistáceas, ericáceas son las familias de las flores que la forman. En nuestra provincia, Albacete, las abejas se encuentran con una combinación de retama, zarza, mejorana, ajedrea y tomillo entre otras, que al combinar su néctar de forma natural, las abejas obtienen esta miel.

Como algunas multiflorales muy rica en propiedades, en esta variedad no destaca el polen de ninguna flor por encima de los demás.

Como sucede con la mayoría de las mieles, llegado el momento se retira el panal, con el propósito de retirar la capa de cera que recubre las celdas y extraer el líquido dorado mediante procesos de prensado, centrifugado o decantación.

A continuación detallamos algunas de las propiedades y beneficios mas importantes a destacar en esta variedad concreta de miel.

Características organolepticas

 

Pincha aquí para ver las propiedades de nuestras mieles.

 

Las mas destacables de la miel cruda de montaña son:

 

1. Cicatrizante natural.
Los taninos presentes en la miel de montaña la convierten en una maravillosa crema para tratar heridas, favoreciendo activamente su cicatrización.

 

2. Reduce la inflamación.
Gracias a la presencia de carnosol entre sus compuestos, la miel cruda de montaña es idónea para tratar tanto inflamaciones externas como internas. Además, es un excelente remedio para tratar toda clase de complicaciones respiratorias, infecciones en la piel, catarros y resfriados. Valen la pena señalar que sus propiedades antiinflamatorias la hacen sumamente recomendable para combatir la artrosis, la gota y el reumatismo de forma natural.

 

3. Combate el resfriado y otras dolencias cardiorespitarorias.
Dado su alto contenido en vitaminas A, B y C, esta y otras mieles aportan a nuestro organismo todo lo necesario para combatir dolencias respiratorias como la tos o el resfriado. Por si fuera poco, sus propiedades antisépticas reducen eficazmente la inflamación de las membranas respiratorias.

 

4. Fortalece el sistema inmunológico.
La miel de montaña ha mostrado en recientes estudios propiedades antibacterianas contra un gran número de patógenos comunes. No obstante, conviene señalar que un preparado con estos propósitos debe incluir al menos un 20% de miel para activar sus propiedades inhibidoras.

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